La complejidad de lo simple

Cualquier tonto inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas y más violentas. Se necesita un toque de genio – y mucho valor – para moverse en la dirección opuesta.  E.F.Schumacker

Hay que distinguir la simplicidad con la que el observador mira el producto, a la complejidad con la que fue diseñada, rescatando los elementos pertinentes de las formas que puedan colaborar con una comunicación fluida y certera. Cuando hablamos en diseño de simpleza y coherencia visual, no es sólo utilizar aspectos minimalistas, es más bien, la claridad como parte de la codificación de la palabra llevada de manera certera a la imagen. No importa el número de elementos que contenga, sino que al mirarlos la descripción no sea difícil de interpretar lo que la creatividad intenta rebuscar. La complejidad y la simplicidad no están presentes en los propios objetos, sino en la forma que interactúan entre sí y nosotros con ellos, y en el nivel de observación donde nos ubicamos.

 

 

Video: smartdesignworldwide.com